—Debido a que estaba registrada como una omega, fui tratada como una propiedad. Fui abandonada, manipulada y sometida a una tortura sistemática. Durante años, viví en una jaula de oro donde mi voz no significaba nada.
Ella miró hacia abajo al podio.
—El abuso no se limitó únicamente a Greene. Fue un asunto familiar. Sufrí profundamente a manos de mi antigua suegra, quien me recordaba cada santo día que el único valor de una omega era la sumisión y la reproducción. Y cuando finalmente concebí...