Los ojos de Ava se abrieron lentamente. Le costó un poco recuperar la consciencia debido al fuerte dolor de cabeza causado por el golpe; no recordaba mucho, solo que algo terriblemente pesado la golpeó en la cabeza. Cuando finalmente se le aclararon los ojos, se dio cuenta de que estaba atada a una silla, en una habitación oscura, tenuemente iluminada por una pequeña bombilla blanca. Intentó zafarse de las ataduras, pero quienquiera que le hubiera atado los nudos iba en serio, ya que le era imp