Mundo ficciónIniciar sesiónNarra Jay
Al volver al carro las mirada curiosas de Eros me ponían incómodo, Bruno lo había notado, y agradeció que hubiera puesto música para matar la incomodidad que se creaba en el auto.
Eros iba cantando las canciones de la radio, mientras Bruno la oía cantar embobado, le brillaban los ojos al ver que ella se movía como gusano en su asiento cada vez que cantaba el coro de alguna canción alegre.
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