Temor.
Ángela se sentía tonta, muy molesta, en solo cuestión de hora, la imagen que tenía del hombre que había amado por años, se había desvanecido, era increíble para ella que se tratara del mismo hombre con el que había soñado envejecer.
Mauro, al entender lo que pasaba, se dejó caer en el sofá con su semblante pálido, sus manos empezaron a temblar, mientras que Hanna y su madre permanecían en silencio.
—Todo es mi culpa—susurró Mauro, muy afectado.
—No es el momento para buscar culpables, debemos p