Capítulo 63
SIN SALIDA... Juguemos a pecar
El aire comenzaba a faltarle y Lorenzo no parecía tener ni la mínima intención de soltarla.
Los ojos se le llenaron de lágrimas que fueron deslizándose por sus mejillas mientras que sus manos intentaban desesperadamente librarse del agarre en su cuello, pero Lorenzo era más fuerte que ella y los celos le habían enloquecido.
―¡Suéltame, Lorenzo! ―gimió con voz entrecortada, perdiendo las fuerzas―. ¡No puedo respirar!
―Eres una mald1ta traidora, debería