Capítulo 59
SIN SALIDA... Juguemos a pecar
No hizo falta que dijeran nada al respecto.
Después de ese beso todo entre ellos había quedado más que claro; se gustaban, se deseaban y el único impedimento para estar juntos era nada más y nada menos que Lorenzo Toscano.
―No quiero llegar a casa todavía ―manifestó Erick en voz alta mientras conducía de camino a la villa, Mía ocupaba el asiento de copiloto con la mente perdida en el paisaje nocturno, desesperada por dejar de pensar en todo lo que ese