POV ADRIANA
Las salas de espera de cirugía olían a desinfectante y miedo.
Estaba sentada en una silla incómoda de plástico con las manos entrelazadas sobre mi regazo, mirando el reloj en la pared que avanzaba con lentitud dolorosa, habían pasado dos horas desde que se llevaron a Damián a cirugía y cada minuto se sentía como una eternidad.
Ricardo estaba a mi lado en silencio, Trevor caminaba de un lado a otro del pasillo como león enjaulado, Santiago había ido a conseguir café que ninguno de no