Sus largas piernas se extendían ante él, su cabello oscuro y desaliñado como una mata, mientras su barbilla descansaba sobre su pecho.
Katherine yacía en silencio, observando a Jensen. Su barba era espesa y negra ahora. Largas pestañas sedosas proyectaban sombras sobre su rostro cansado. Llevaba la misma ropa que aquella mañana. ¿O ya era de mañana? Frunció el ceño, apretando la cinta adhesiva en su frente.
Le dolía el brazo al tocar el grueso vendaje blanco en su cabeza. Le ardían ligeramente l