Estaban en la boda de Jonathan y Kate.
Katherine permanecía sentada, muy quieta, con las manos entrelazadas en el regazo. Basta. Se acabó. Simplemente no iba a pensar más en ello, en Jensen.
La misa nupcial era en inglés y el sacerdote concluía la homilía, basada en las Escrituras, sobre el matrimonio cristiano. Katherine miraba fijamente al frente, intentando concentrarse en las palabras. En la sobria belleza de aquella pequeña iglesia católica, donde su hermano se casaba con su hermosa novia.