Mundo de ficçãoIniciar sessãoCapítulo treinta
El heredero de la Mafia Rusa
Le han herido. ¡Dios! Mi sexto sentido no me engañaba. Miles de preguntas se asoman en mi cabeza, pero por lo pronto, opto por guiar a mi esposo hacia la habitación y quitarle la ropa con la ayuda de Dimitri.
Mis labios tiemblan sin control y me quedo paralizada por unos instantes al ver el orificio por el cual







