Capítulo 31; Una madre arrepentida.
Sebàstian padre guardó silencio por mucho rato, le doli, realmente le dolía ver cuánto dolor había causado su ex esposa en el corazón de su hijo, y le dolía ver qué, por mucho que se esforzó porque él no guardara rencor, su hijo no era capaz de perdonar la falta de amor de su madre.
—Padre, ¿sigues allí?
—Aqui sigo, hijo mío — respondió con voz entristecida.
—No hagas ésto, ¿si?— le rogó.
—¿A qué te refieres, Sebàstian?— preguntó el cansado viejo.
—No le permitas a esa mujer que interfiera e