Katherine Olson
No tenía ni idea de por qué me sentía tan irritada en ese momento, sobre todo teniendo en cuenta que no tenía ninguna relación real con Leandro, aunque solo nos conocíamos desde hacía un mes.
Sus palabras empezaron a disipar mi mal humor y, poco a poco, mis labios se curvaron en una sonrisa involuntaria.
Levanté la vista y lo miré tímidamente, dejando que el calor de su presencia me envolviera.
—Está bien —dije en un susurro casi imperceptible—. Esas mujeres no significaban nada