34. Ceder al placer
La mujer me sonríe de manera coqueta y se para en la mesa para continuar con su baile, meneando su cuerpo de manera lenta y sensual contra el tubo de la mesa, mis ojos recorren su cuerpo, no para admirarlo como debería sino para hacer putas comparaciones, su piel luce suave y si las luces iluminaran mejor juraría que es del mismo tono del de Renata, el cabello igual el mismo color, solo le falta cambiar esos ojos color verde por unos ámbar oscuro y es como si estuviera viendo a Renata... alguie