— ¡¿Cómo puedes decir eso Rosario!? Esto tiene que ser una maldita broma, prometiste liberarlos en cuanto me casara contigo, espere y no fui insistente para darte espacio para que respetaras tu palabra y cumplieras y ahora ¿Me sales con esto?
— En verdad lo siento Júpiter, pero no fue mi culpa y puedes corroborar con Melquiades que le di la autorización para que los liberara mañana, pero nunca imagine que esto llegara a suceder.
— Preguntarle a Melquiades es como hacerle la misma pregunta a tu