Alisa se encontraba inconsciente y Júpiter aun no daba crédito de la situación, se encontraba aterrorizado con las acciones de Rosario y sin tener la autoridad o la situación a su favor. Todo podría complicarse si Júpiter no accionaba o persuadía a Rosario de no hacer tal atrocidad.
Júpiter dirigió su mirada y sin titubear exclamó. —No lo hagas Rosario, por favor, no te manches las manos de sangre una vez más. Creo que en tu interior aún existe un alma buena que es capaz de perdonar.
Rosario so