Sebastián estaba decidido a jugarse la vida aventándose del auto mientras este se encontraba en movimiento, lamentablemente para el señor, Rosario se encontraba a su lado y para asegurarse que no intentara hacer algo estúpido, Rosario se fue apuntando su pecho con un arma, de esa manera se aseguró que Sebastián no consiguiera escapar o alertar a las autoridades de cualquier circunstancia que se le ocurriera en ese momento completamente desafortunado y desdichado para el empresario acorralado y