Entre y me acerqué, tengo un nudo en mi garganta, sí lleno de rabia porque ella se metió donde no debía. Me acerqué y me senté con gran actitud. Martín miraba las cosas desconcertado y parecía que tuviera un nudo en su garganta.
—¿Y esta gran sorpresa? —pregunté sarcásticamente—. Me sorprende ver que tengan eso allí, hace parte de mi vida personal y no de la de ustedes dos.
No puedo negar que él se enterara de esta forma, debo admitir que esto tarde que temprano se tenía que saber.
—Esta es