Martín
Luego de llegar de montar, fui directo hasta mi habitación, ella aún seguía durmiendo. Me hice al lado de ella, mirándola, quisiera quitar esas etiquetas que han puesto pero es imposible, mi pasado tormentoso no me lo permite. Ella abrió los ojos y me sonrió, se sentó y recogió su cabello.
—¿Saliste? Sentí que te levantaste pero el sueño era bastante agotador —dice con una sonrisa en sus labios.
—Si quieres despejarme un poco, ¿quieres ir a comer conmigo algo? Me gustaría que tuviéramos