Martín se fue, evité su mirada y retiré las manos de mi rostro. Su tacto me está quemando, eso es algo que no puedo permitir. Tomé mi teléfono y llame a Raúl, creo que en este lugar, hace falta un cocinero que sea aliado mío, que sea capaz de hacer cualquier cosa por mí.
—Raul, Necesito que vengas a la casa de Thomas, quiero que trabajes un poco más para mí. Necesito de tus servicios no solo como cocinero.
—Mi hermosa, por ti hago muchas cosas. Tomaré el primer vuelo, allí estaré.
Sonreí, Raúl