Estefanía Wolsky
Harmony House, el orfanato que adquirí por haber ganado el juego que había jugado con Kadet ahora era un sueño hecho realidad.
Estaba de pie frente al lugar con las manos en los bolsillos de mi gabardina mientras mi estómago estaba redondo y ya grande.
Las remodelaciones habían concluido y era hora de inaugurarlo, sin mencionar que este sería el día en el que lanzaría a los medio de comunicación que me elegiría para senadora de la ciudad en la que vivían.
Tanto el presidente co