Estefanía Wolsky
Estaba ardiendo en llamas. Mi cuerpo pedía a gritos una liberación, pero él no me la estaba dando en el futuro cercano, no a menos que rogara por ello. Y para ese momento me atrevía a arrastrarme con tal de que me tocara en el lugar correcto.
Así que abrí mis rojos labios y supliqué que me diera lo que necesitaba.
—Por favor, Kadet. Por favor, te lo suplico, haré lo que quieras, pero por favor déjame correrme.
Una sonrisa socarrona surcó sus labios mientras levantaba su cabeza