Te tocas tu vientre plano y sonríes mirándote en el espejo de tu pequeña habitación en la casa rodante. Llevas la chaqueta de John. Sólo su chaqueta... y tu cuerpo desnudo está en llamas.
Volviste a soñar con él y tuviste que masturbarte dos veces antes de levantarte de la cama y desayunar. Te duchaste y cuando te ibas a vestir, viste su chaqueta sobre una silla. No pudiste resistir la tentación. Dejaste caer la toalla y seguiste tu deseo salvaje. Ya no tiene su calor, pero tiene su olor, y qu