Punto de vista de Magnus
En el momento en que Zevara bajó por la escalera, olvidé cómo respirar. Cómo pensar. Cómo actuar. Solo me quedé allí, inmóvil como una piedra, con la mandíbula tensa y los ojos recorriéndola como si fuera una visión prohibida que nunca debí ver. Porque ahora que la veo… quiero reclamarla.
Diosa… esa chica es fuego, uno que ha sido enviado para consumirme. Cada parte de mí. Y Dios me ayude… lo está logrando.
Ese vestido de malla apenas cubría nada. Ni siquiera es un vest