Mundo ficciónIniciar sesiónÉl conducía tranquilamente. Llevaba una expresión relajada plasmada en su rostro. Por ratos tarareaba una canción cualquiera, a la vez que golpeaba el volante con sus pulgares. De vez en cuando me observaba por el espejo retrovisor, pero rápidamente regresaba su atención al camino; quizás miraba en mis ojos las enormes ganas que llevaba de dejarlo sin oxígeno justo en ese momento.
-Sí te das cuenta que puedo llamar a la policía, ¿cierto? -digo, tocando las bolsas de







