Mundo de ficçãoIniciar sessão—¡Maldita sea, Tessa! ¿Qué carajos sucedió con tu habitación? —miré a Theo sobre mi hombro sin dejar de sostener la brocha llena de pintura negra en mi mano derecha.
—¿Qué no te han enseñado modales? Sal de aquí y toca, si quieres entrar.
Mi hermano retrocedió obedientemente, mientras yo ponía los ojos en blanco y continuaba cambiando el color a las paredes de mi habitación.
—¿Puedo entrar? —llamó Theo, golpeando la puerta con suavidad







