Él siguió sus palabras y tomó la ropa para cambiarse en el baño, justo cuando recibió una llamada, así que fue al balcón para contestarla.
Ni siquiera se dio cuenta de que su camisa, que había dejado en el sofá, había sido capturada en una foto por Anna.
Y mucho menos sabía que esa foto había llegado a manos de Bella.
Pedro frunció el ceño y preguntó: —¿Anna te envió la foto?
Bella se rió y respondió: —No importa quién la envió, solo dime si esa camisa es tuya o no.
Pedro no respondió, s