Bella se lavó y bajó las escaleras, solo para descubrir que Pedro aún estaba en casa, revisando documentos mientras tomaba café.
Vestía una camisa blanca impecable, sentado con una postura relajada y tranquila. Los rayos del sol matutino se filtraban a través de la ventana, iluminando su rostro sin defectos, suavizando incluso sus rasgos.
No se podía negar que, desde cualquier ángulo, Pedro estaba dentro de los estándares estéticos de Bella.
Al notar su mirada perdida, Pedro levantó la vist