Elena se sorprendió de que Julio planteara esa pregunta, cuando ya le había dejado claro la situación en su anterior conversación.
—No digas algo inapropiado —le respondió Elena con firmeza—. Julio, nosotros ya no tenemos ninguna relación.
»Más allá de ese supuesto cariño que dices sentir, te has acostumbrado a mí. Por eso no puedes soltarme. Cambiar de pareja implicaría tener que adaptarte de nuevo, y eso solo te causaría problemas.
Julio quiso rebatir, pues en efecto se había habituado a tener