Pedro sabía que su presencia solo había conseguido molestar a Bella.
Del mismo modo que acababa de ocurrir.
Cuando Bella le sonreía radiante a Carlos, al ver a Pedro, su rostro se endureció y le advirtió fríamente que no molestara a Carlos.
Pedro sintió una amarga tristeza en su interior y se dio la vuelta para marcharse.
Bella terminó de tocar la batería, sintiéndose llena de energía. Carlos le acercó un vaso de agua.
—Ya que te gusta tanto tocar la batería, en mi bar tenemos una banda, ¿por qu