Carlos rechazó la oferta con una mirada de fastidio.
Bella le insistió: —Acabo de comer y estoy un poco llena, bébelo tú, no vamos a desperdiciarlo.
Carlos la miró con intención: —Si tú me lo das de comer, quizás lo considere.
Bella le lanzó una mirada irritada. —Tu herida no te impide coger la cuchara y servírtelo tú mismo.
Carlos resopló. —Bella, no creas que no sé lo que estás tramando. ¿Crees que no soy capaz de darle la vuelta a la situación?
Bella se quedó sin palabras.
Molesta, Bella se b