Su conciencia no estaba del todo lúcida.
Sólo sentía que el cálido abrazo a su espalda la reconfortaba, ofreciendo alivio a su cuerpo exhausto.
La persona detrás de ella la rodeaba con cuidado, pegándose a su espalda, y su rostro se apoyaba suavemente en su cuello.
El calor que emanaba de él le resultaba algo molesto a Bella, y trató de liberarse con cierto forcejeo.
El otro no se movió. Bella, medio dormida, notaba que la zona donde él la abrazaba se iba calentando cada vez más, y aunque algo l