—No, no contesté su llamada. En cuanto a si lo que dijo fue agradable o no, puedes verlo tú mismo. —dijo Elena mientras arrojaba el teléfono con los mensajes hacia Julio.
Él bajó la mirada y, al ver toda esa cantidad de texto, sintió irritación. Normalmente, él no le gustaba involucrarse en este tipo de asuntos triviales, y de hecho desde que se casaron nunca había tenido que lidiar con este tipo de situaciones.
Elena era muy capaz y tenía un buen carácter, ella se encargaba de organizar todo de