—Pedro, hace unos días me dijiste que en adelante seríamos como desconocidos y que no volverías a aparecer ante mí, ¿entonces qué estás haciendo ahora?
Pedro miró a Bella, su pequeño rostro mostraba un ligero enfado y sus grandes ojos, tan claros y profundos, reflejaban distanciamiento.
—¿Desconocidos? —bufó Pedro. —¿Has visto alguna vez a dos personas que se han casado, que han compartido la cama y tenido la relación más íntima, comportándose como desconocidos?
—Tú...
—Toc, toc.
Bella frunció e