Bella también se burló de él. —Sí, señor Romero, ¡date prisa en ir a acompañar a la bella dama! ¡Y no te entretengas más conmigo!
—¿Qué quieres decir? —la mujer no se conformó—. ¿No fuiste tú la que provocaste intencionalmente al señor Romero? ¡Deja de hacerte la inocente!
Bella estuvo a punto de estallar de risa. —Hermana, te ruego que los abras bien y mires quién es el que está forzando a alguien.
—¡Esto no es más que uno de tus trucos! Fingir que no te importa, ignorarlo, para despertar sus c