Al escuchar las palabras de Alberto, su tío y tía volvieron a mostrar expresiones de incredulidad.
—Abuelo Fernández, tío y tía, recuerdo que tengo un asunto urgente que atender, así que voy a salir primero.
Darío sabía que era hora de irse, así que se levantó y se despidió.
Antes de irse, le dirigió a Bella una sonrisa tranquilizadora y reconfortante, indicándole que se pondría en contacto con ella más tarde.
Bella asintió ligeramente con la cabeza.
—Papá, ¿cómo pudiste permitir que Bella se di