Bella respondió sonriendo: —Acabo de apuntarme a un curso de Sanda.
Juan se alegró un poco y dijo: —¡Qué casualidad! Soy el entrenador que enseña Sanda.
En efecto, era una coincidencia. Originalmente Bella pensaba que se reuniría con él de nuevo cuando hablaban de cooperación, pero no creía que se encontrarían otra vez tan pronto.
—Entonces por favor ayúdame más en el futuro. —Bella dijo con una risa—. Ocúpate de tus propios asuntos, me iré.
—Señorita... —Juan la retuvo.
—¿Algo más? —Preguntó Be