Alberto palmeó el hombro de Bella. —Bella, lleva a Pedro a la habitación y ayúdale a preparar sus cosas.
Bella se fue a regañadientes escaleras arriba.
Pedro miró su espalda sin moverse de inmediato.
—Ve, Bella es dura de boca pero en el fondo es blanda. —apremió Alberto.
—Gracias, abuelo.
Entonces Pedro subió las escaleras.
Al llegar a la habitación de Bella, la puerta estaba entreabierta y ella buscaba ropa en el armario.
Era la primera vez que Pedro entraba al dormitorio de Bella.
La habitaci