58. Ha muerto
Sabía que no iba a estar precisamente contento conmigo, probablemente se haría el dificíl pero que mi madre me hubiera perdonado ya era un avance. Debía disculparme, se suponía que debía hacerlo.
¿Dónde está él?
Miro en todos lados.
Mamá dice que él no ha pegado ojo, que duerme con mi viejo peluche de niña. Que está deseando venir.
Cojo la carta y empiezo a leerla.
Querida hija,
dios sabe que me he desvivido por ti y por mi familia, no lo digo como reproche sino como una señal de orgullo. Nunc