Deirdre tomó asiento en el sofá y automáticamente encendió la televisión. Navegó por varios canales y, como era de esperar, todos hablaban del incidente en el que Brendan la sacó del hospital.
Se trataba menos de una salpicadura y más de un maremoto. Varios miembros de la junta directiva del Grupo Brighthall habían emitido declaraciones en las que aclaraban la distancia que los separaba del hombre en el centro de la infamia. La situación en la red era aún más acalorada.
Deirdre estaba segura