Brendan se volteó hacia Sterling. "Tengo un asunto pendiente con este imbécil de aquí", gruñó. "¡Estoy deseando ver si puedo sacarle a golpes la lujuria de un hombre por la mujer de otro hombre!".
El corazón de Deirdre dio un vuelco. El pánico se apoderó de ella y enseguida arañó el brazo de Brendan. "No, ¡¿qué planeas hacer, Brendan?! Esto es entre nosotros dos. Puedes gritar y dar puñetazos, pero, por favor... ¡no metas a un forastero en esto!".
Su instinto de defender a Sterling hizo que lo