Deirdre se quedó aturdida. Palpó el teléfono que llevaba en el bolsillo y se dio cuenta de que estaba apagado porque se había quedado sin batería.
Extendió la mano y dijo: "Pásamelo".
Le pasó el teléfono a Deirdre y esta se levantó para coger la llamada. "Hola, señora Russel".
"¡Niña tonta!". Eilis estaba casi llorando. "¿Por qué no respondes el teléfono? ¡Me diste un susto! Te busqué por todas partes durante una noche y ¡casi pensé que estabas enterrada bajo la nieve!".
"Lo siento...". Dei