Deirdre consiguió recuperar algo de compostura, pero sus ojos inyectados en sangre seguían tan agresivos como un par de dagas apuntando en dirección al abogado y a la policía. "Por qué... ¡¿mintieron?! ¡¿Por qué mintieron?! ¡¡¡Me dijeron que me ayudarían a armar un caso!!!".
Su acusación presionó los botones del capitán. "No se puede armar un caso sin pruebas sólidas, señorita. ¡Y tú no tienes nada de eso! ¿De verdad creías que podías decidir si un caso de hace un año era un asesinato solo porq