Por fin pudo exhalar el suspiro que había estado conteniendo desde la muerte de Bliss. Lo había sentido: el cachorro acercando la cara a la suya, lloriqueando con ella mientras sollozaba.
La estaba consolando. Se imaginó que eso también lo habría hecho Bliss.
Deirdre miró al suelo. Las nubes de tormenta que parecían permanentes en su semblante se desvanecieron y Brendan fue el único testigo de su sutil transformación.
Aunque logró observar el cambio de Deirdre, no pudo ver el de él mismo. L