La carta estaba repleta de deseos y esperanzas para Deirdre, y solo unas pocas líneas describían la situación de la propia madre. Estaba claro que creía que se trataba de una más de las muchas cartas que le escribiría a su hija en el futuro; pensaba que volvería a escribir.
En aquel momento no sabía que estaba escribiendo la última carta de su vida.
A Brendan se le oprimió el pecho. Acababa de destruir una de las cosas más valiosas del mundo... con sus propias manos. Si Deirdre lo supiera...