Ella creía que no acabaría como cuando se había caído del segundo piso si saltaba desde aquí.
Se había roto algunas costillas, pero había sobrevivido y había salido del hospital. Se moriría si cayera desde este piso.
Sin embargo, Deirdre no sintió ni una pizca de miedo en su corazón al sentir el viento. Dio un paso y se sentó en la cornisa con facilidad, con los pies colgando en el aire.
Se sentía como si hubiera viajado atrás en el tiempo mientras jugaba con el agua en el charco de los ba