La habitación estaba mal ventilada y húmeda. Era un desván de la más baja calidad, sin muebles decentes. Deirdre se acurrucó bajo la manta, con los párpados batiéndose temblorosamente de forma lastimera.
Brendan sintió que el corazón se le partía de dolor bruscamente cuando estaba a punto de acercarse a ella.
De repente, Deirdre abrió los ojos temblorosamente.
La habitación estaba completamente a oscuras, pero oía claramente que alguien se acercaba. Preguntó confundida: "¿Eres tú, Sterling