Mundo de ficçãoIniciar sessãoEstamos unos minutos en silencio y sin movernos, esperando a que nuestros corazones dejen de latir desbocados.
- ¡Hola! – me susurra al oído y yo sonrío, volteándome para enfrentarlo. - ¿Te he hecho daño? – pregunta. Parece genuinamente preocupado.
- No. Estoy más que bien. De hecho, creo que puedo volar. – le contesto y esa sonrisa que intenta ocultar reaparece. Mi pecho se expande. Me encanta verlo sonreír. Ese hoyuelo que tanto me gusta hace su aparición y lo toco con mi







