Logan caminó hacia su escritorio con la carpeta todavía fuertemente sujeta en su mano, pero el movimiento se sentía mecánico, desconectado de la tormenta que se formaba en su interior. Las luces fluorescentes del techo zumbaban tenuemente, un sonido que nunca antes había notado pero que ahora raspaba contra los bordes sensibles de sus nervios. Cada paso resonaba en su cráneo como una cuenta regresiva. *Ella se acostó con él. Ella lo eligió a él.* Las palabras se repetían en un bucle, venenosas