El «está bien» permaneció en la habitación durante aproximadamente treinta segundos antes de que ella lo retirara.
No con palabras. No dijo -lo retiro- o -cambié de opinión- o ninguna de las versiones directas de lo que hizo, que fue más sutil y más familiar y que Diego reconoció de inmediato porque la había estado viendo hacer versiones de ello durante meses. Dio un paso atrás. No muy lejos —una pulgada, tal vez dos— pero la pulgada existía y tenía peso, y su peso era el peso específico de a