Bianca despertó lentamente, como si su conciencia tuviera que subir a través de capas de niebla antes de poder alcanzar la superficie.
Lo primero que sintió fue dolor.
No agudo, no inmediato, solo una presión pesada y constante detrás de sus ojos, como si su cabeza hubiera sido llenada con algo demasiado denso para sostenerlo cómodamente. Su garganta estaba seca. Su cuerpo se sentía como si hubiera sido prestado y devuelto ligeramente fuera de lugar.
Por un momento, no supo dónde estaba.
Luego